Domingo 3 de diciembre – I Domingo de Adviento

Dic 2, 2023

Primera lectura: Is 63, 16b-17. 19b; 64, 2b-7

Salmo responsorial: Sal 79, 2ac y 3b. 15-16. 18-19

Segunda lectura: 1Cor 1, 3-9

Evangelio: Mc 13, 33-37

Comenzamos un nuevo ciclo litúrgico coincidiendo también con el I Domingo de Adviento. Apenas tres semanas con cuatro domingos irán preparando nuestro corazón para la llegada del Mesías, si somos capaces de abrir el corazón y dejarle entrar. Por eso mismo, el signo que hemos escogido para este tiempo de Adviento es una llave cuyo significado iremos explicando poco a poco. A lo largo de todo este año nos acompañará la narración del evangelio según san Marcos en el ciclo B. En el domingo de hoy la Iglesia nos invita a profundizar en el conocido como “discurso escatológico” que encontramos en el capítulo 13 de Marcos. Los biblistas coinciden al reconocer que este texto es muy posterior a la redacción del evangelio, y que aunque tiene fundamento en una tradición de Jesús, fue elaborado por la comunidad de Marcos en medio de una situación social y política muy convulsa en el gobierno del emperador Calígula. Con todo esto, la parábola usa de un personaje que encarna el tiempo del Adviento: el vigilante. Un señor se va de viaje y encarga a sus siervos continuar con sus tareas mientras dura su ausencia, y a su portero le pide que vigile la propiedad. La tarea de vigilar no se puede medir ni contar, no produce frutos tangibles, pero ¡ay de aquel portero que su señor lo descubra sin estar alerta cuando llegue! El Maestro, en este tiempo de Adviento, nos confía la llave de su hacienda y nos pide vigilancia. En medio de situaciones complejas en lo social, y puede que también en lo personal de cada uno, nos toca permanecer en espera atenta y vigilante. Lo hacemos con la certeza de que el Señor siempre cumple su promesa y más tarde o más temprano regresará a su hacienda. Nosotros peregrinamos por este tiempo del Adviento con la misma certeza con la que vivía el antiguo pueblo de Israel y que Pablo manifiesta en la segunda lectura: sabiendo que Dios es fiel y siempre cumple su palabra. Con el profeta Isaías exclamamos este domingo: “¡Ojalá rasgases el cielo y descendieses!”. Conscientes de que el Maestro nos ha confiado la llave de su casa, ¿estamos dispuestos a permanecer vigilantes?