«EN LA CRUZ, NUESTRA ESPERANZA»
Estimados hermanos,
Cada vez que celebramos un sacramento, especialmente la Eucaristía —que es recibir a Cristo-, imploramos la misericordia del Señor para que nos transforme en la tierra a su imagen: la de nuestro Salvador, el Príncipe de la Paz, el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, el Varón de Dolores que, con humildad, entrega su vida por la humanidad. Todo esto lo experimentamos en las fiestas de nuestro titular, donde podemos colmarnos de bienes espirituales y así hacernos dignos de participar de su gloria en el cielo. Y en este año jubilar, con mayor razón aún.
El Cristo de la Misericordia es reflejo del perdón de Dios Padre y testimonio fiel de su amor infinito por nosotros. Toma tu cruz, acéptala y síguelo.
Con afecto fraterno, Vuestro párroco
Honorio J. Campos Gutiérrez
