Estimados hermanos,
Dice San Pablo en la Carta a los Colosenses, que Cristo “borró el protocolo que nos condenaba con sus clausulas…; lo quitó de en medio, clavándolo en la cruz” (Col 2,14- 14), y todos nosotros estamos llamados en este año jubilar a ganar indulgencias para
que sea fructífero en nuestras vidas el sacrificio de Cristo, muerto en la cruz, pero resucitado para nuestra salvación. Es exactamente la imagen que contemplamos como titular de nuestra Hermandad y es el compromiso que adquirimos nosotros, de no sólo custodiar esta bella imagen, si no de transmitir este mensaje tan importante para todos. Estamos pues llamados a evangelizar a los que nos rodean, a los que nos contemplan y hasta entre nosotros mismos. Exaltamos la cruz, como el sello
definitivo de la alianza Dios con la humanidad. Pedimos a María en cuyos brazos descansa su Hijo, nuestro Salvador que nos
acompañe en estos días en los que la Hermandad se renueva en lo espiritual y en sus órganos de gobierno.
Saludos cordiales, vuestro consiliario.
